La frecuencia con la que se deben realizar radiografías dentales varía según las condiciones
clínicas de cada paciente. No existe un intervalo universal, ya que cada caso debe ser
evaluado de forma individual por el profesional tratante.
En pacientes con buena salud oral, sin antecedentes de patologías frecuentes, las
radiografías pueden realizarse cada uno o dos años como parte de un control preventivo.
Sin embargo, en pacientes con mayor riesgo de caries, enfermedad periodontal o en
tratamientos en curso, la frecuencia puede aumentar.
Factores que influyen en la periodicidad

- Historial clínico del paciente
- Presencia de enfermedades bucales
- Edad
- Tratamientos odontológicos en curso
- Necesidades diagnósticas específicas

Importancia del criterio profesional
Es el odontólogo quien determina la necesidad de estos estudios. Su indicación siempre
responde a criterios clínicos orientados a mejorar el diagnóstico y la toma de decisiones.
